Nacida en Bolivia y formada como Administradora de Empresas, Camila inició su vida profesional desde muy joven, liderando cargos ejecutivos a los 23 años en la industria aeronáutica. Desde la adversidad y con recursos limitados, fundó empresas, dirigió redes empresariales y construyó espacios de liderazgo antes de convertirse en la voz espiritual que es hoy. Su trayectoria empresarial no fue un privilegio, sino un acto de resiliencia: evolucionó desde la carencia, la ausencia paternal, las pérdidas, las quiebras financieras y los procesos emocionales profundos que moldearon su carácter y su sensibilidad espiritual.
Todo aquello que parecía destinado a destruirla se convirtió en el fuego que Dios usó para levantarla, transformarla y expandirla.